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Pregunta de Isabel

A pesar de que es una recomendación muy común que da muchísima gente, incluyendo profesores, la investigación en neuropsicología nos dice que la respuesta es no (con matices).

Aunque pueden parecer tareas similares, la lectura y la escritura no utilizan los mismos mecanismos “al contrario” o en direcciones opuestas. El aprendizaje de una no va ligado de manera obligatorio al de la otra, si bien se pueden facilitar mutuamente. Cuesta ver que esto no es así, si bien es posible que conozcamos personas (o nosotros mismos) que lean perfectamente pero cometan faltas al escribir. De hecho, se han descrito casos en la literatura científica de personas que, tras daño cerebral adquirido, pueden leer perfectamente (o con ligeras dificultades) pero no escribir, o a la inversa (hasta el extremo de escribir una frase que posteriormente no pueden leer).

De manera resumida, actualmente hay acuerdo en que existen dos maneras de leer y dos maneras de escribir, independientes unas de otras (si bien en la práctica, las dos rutas para leer ayudan en mayor o menor medida, al igual que al escribir).

Para leer, se puede usar la ruta léxica o visual, en la que al ver la palabra se activa directamente cómo suena porque está guardado en la memoria (que se ha guardado después de leerla varias veces); y la ruta fonológica, en la que cada grafema se transforma en su sonido hasta completar la palabra (para una explicación más pormenorizada pincha AQUÍ).

Igualmente, para escribir se puede hacer por medio de la ruta léxica o directa, en la que se recupera la representación ortográfica de la palabra; y la ruta indirecta, por medio de la cual se transforman los fonemas en sus grafemas correspondientes.

Por tanto, si una palabra la leemos múltiples veces, la podemos activar de nuevo para leerla, pero no es el mismo almacén que para escribirla y, por ende, no tenemos por qué saber escribirla si tiene normas de ortografía arbitraria. Lo que ocurre es que, si tras escribirla, la leemos y la tenemos guardada en el almacén léxico, podemos decidir, por medio de la lectura, si está bien o mal escrita. De hecho muchas veces cuando no sabemos escribir una palabra, la estrategia que utilizamos es escribirla de varias formas y ver cuál nos suena más; es decir, la escribimos por medio de la ruta fonológica (si no sabemos si es con b/v, h, etc., es que no la tenemos guardada la representación ortográfica) y comprobamos si la tenemos guardada en nuestro léxico visual.

Como conclusión, leer más no mejora de manera automática la escritura, únicamente la lectura; de manera indirecta, puede mejorarla si se aplica la estrategia adecuada. Para escribir mejor se debe escribir (igual que para mejorar la lectura hay que leer), eso sí, sin errores, de tal manera que se guarde la palabra (correcta) en el almacén ortográfico.

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