ILUSIONES ÓPTICAS: Ilusión de Ebbinghaus (y otras relacionadas con el tamaño)

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En esta entrada se van a tratar algunas de las ilusiones que alteran la percepción del tamaño relativo, es decir, el tamaño de una figura según las características de los elementos que haya a su alrededor. La mayoría de los que leáis este artículo sabréis las respuestas a las ilusiones pero, aún así, os daréis cuenta de que la percepción os indica algo diferente a lo que indicáis.
El ejemplo más conocido de esta ilusión son los “Círculos de Titchener” (en realidad es la misma que la de Ebbinghaus pero fue Titchener quien la popularizó): en la siguiente imagen, ¿cuál de los dos círculos blancos es de mayor tamaño?

Ambos son del mismo tamaño. Lo que ocurre es que nuestro sistema visual establece el tamaño de un elemento en relación (entre otras muchas cosas) al tamaño de los elementos circundantes.

Otro ejemplo es la ilusión de Delboeuf:

Igualmente los círculos son del mismo tamaño. En este caso, la percepción del tamaño depende de la distancia de los elementos que están alrededor.

La hipótesis más plausible para explicar estos efectos tiene que ver con el tamaño relativo de las imágenes en la retina y la percepción de distancia. No juzgamos el tamaño de algo por el tamaño de la imagen proyectada en la retina, ya que si así fuera, algo que está lejos (y por tanto, proyecta una imagen pequeña en la retina) lo interpretaríamos como algo pequeño; por ejemplo, cuando vemos un coche lejano no pensamos que sea un coche de juguete, sino que a pesar de su pequeño tamaño lo “vemos” (lo interpretamos) como de tamaño normal. Y para juzgar el tamaño de algo que no tiene distancia, como en el ejemplo de la primera ilusión, además se tienen en cuenta otros factores, como son los estímulos de alrededor. Si los estímulos que rodean al círculo son grandes es porque está más cerca y si estos círculos son pequeños, es porque está lejos; como está lejos, aunque el tamaño que proyecta en la retina es uno determinado, el sistema cognitivo entiende que es porque está lejos y, por tanto, su tamaño real será superior (y lo compensa, dando lugar a la ilusión óptica).
En el segundo caso posiblemente se trate del mismo efecto: cuando vamos algo lejano, la distancia entre elementos se proyecta en la retina como más pequeña. Por tanto, la imagen de la derecha, donde hay poca distancia entre el círculo y la circunferencia, el cerebro la interpreta como que estará más lejana que la imagen de la izquierda y, para compensar el menor tamaño en la retina derivado de la distancia, la “amplía” y la vemos más grande.

Otro ejemplo de esta misma posible hipótesis para explicar estas ilusiones es la ilusión de Ponzo:

Cuando se ponen dos líneas paralelas horizontales del mismo tamaño entre dos líneas convergentes, la superior parece más grande. El contexto genera una perspectiva en la que la recta superior estaría más lejos.

Siguiendo esta misma explicación tenemos otras ilusiones con estímulos más complejos, en los que aparecen elementos para establecer la distancia, como en la ilusión que muestra la siguiente imagen:

La percepción que se tiene es que el hombre que está más lejos (lo cual se deduce por las líneas del edificio y la acera que dan perspectiva al dibujo) es más grande cuando la realidad es que son del mismo tamaño. Siguiendo con la explicación anterior, al “saber” que está más lejos y que, por tanto, las cosas más lejanas crean imágenes en la retina más pequeñas pero no las debemos interpretar así, nuestro sistema visual compensa y lo “aumenta de tamaño”.

Todas estas ilusiones todavía no tienen una explicación completamente aceptada por el ámbito científico y hay explicaciones alternativas para ellas.

Pero en la realidad, ¿ocurren estas cosas en la realidad, fuera de ejemplos creados deliberadamente para engañarnos? Por supuesto, hay muchos ejemplos, aunque solo se van a nombrar un par de ellos:

Con respecto a la ilusión de Titchener, un posible ejemplo lo tenemos en lo que se conoce como ilusión lunar: cuando nuestro satélite está cerca del horizonte se ve mucho más grande que cuando está cerca del cénit. Los objetos del fondo del horizonte (como edificios o árboles) podrían ser el contexto que genera esta ilusión: hacen que se perciba que la Luna está a una gran distancia (cuando está aislada el cerebro no tiene referencias para establecer la distancia).

La ilusión óptica de Delboeuf se utiliza en los consejos para comer menos, cuando recomiendan utilizar platos más pequeños: en este caso puede ocurrir que se ponga la misma comida pero visualmente parezca que hay más y así engañar a nuestro cerebro mandándole el mensaje de que hemos comido más o, por el contrario, servir menos comida pero que el mensaje visual al cerebro sea que hemos comido lo mismo que otros días en platos más grandes. Esto también funciona si el plato es del mismo tamaño pero tiene pintada una línea interior que delimita la zona donde se sirve la comida.

La información de esta web ha sido escrita por la autora de la web, ya sea como opinión personal o como síntesis de artículos publicados en revistas científicas. Para la reproducción total o parcial de los contenidos de la web se debe pedir permiso en info@nepsin.es

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