Conos y bastones

Esta entrada va a ofrecer una pequeña descripción sobre las células fotorreceptoras que hay en la retina, que convierten la luz en señales eléctricas que el cerebro puede interpretar.

En la parte más interna del ojo hay una capa llamada retina que contiene, en una de sus múltiples capas, los fotorreceptores. Estos pueden ser de dos tipos: conos y bastones (llamados así por su forma).

conos y bastones

Hay unos 6 o 7 millones de conos, concentrados en la mácula, en la zona central de la retina y, en mayor medida, en la fóvea (en el centro de la mácula). Están especializados en la visión de los colores y los detalles finos. Para poder ver los colores hay tres tipos de conos: rojos, verdes y azules.

  • Los conos rojos, también denominados L porque son sensibles a las longitudes de onda larga, suponen casi dos tercios del total de conos.
  • Los conos verdes o M (sensibles a longitudes de onda media) son casi un tercio del total.
  • Los conos azules o S (sensibles a longitudes de onda corta -short-), en torno al 5%, se encuentran en la parte exterior de la fóvea.

Cada uno de estos conos contiene un fotopigmento diferente en la parte externa de la célula que contienen una proteína (opsina, aunque ligeramente diferente entre cada uno de ellos) que reacciona o se descompone ante la luz solar (cada una de ellas, de manera específica ante determinadas longitudes de onda).

Los bastones están por toda la retina (excepto en la fóvea), pero se concentran en la periferia de la retina y su número es muy superior a los conos, en torno a 120-130 millones; son sensibles a la luminosidad y al movimiento, pero no lo son a los colores ni a los detalles; por ello, son responsables de nuestra visión nocturna y también para nuestra visión periférica (lo que vemos fuera de la zona que enfocamos). Contienen un pigmento diferente, la rodopsina, que es capaz de responder incluso a un único fotón.

Cuando conos y bastones se estimulan transmiten la señal a diferentes células (bipolares y estas con ganglionares) y finalmente llega al cerebro por medio del nervio óptico.

 

Como curiosidad, los ojos de los gatos son muy similares a los nuestros, pero con una peculiaridad que ya sabe la mayoría: sus ojos “brillan” por la noche (al igual que otros muchos mamíferos cazadores nocturnos). Esto es debido a que tienen una capa adicional, resultado de la evolución para la caza nocturna, que les permite ver mejor por la noche. Esta estructura es el tapetum lucidum, una membrana que refleja como un espejo la luz que entra por su ojo hacia la retina para captar y aumentar la poca luz que hay (hasta 50 veces). El color del reflejo varía dependiendo de la cantidad de zinc y riboflavina que contenga el tapetum lucidum.

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