PREDAL: PROGRAMA DE PREVECIÓN DE LAS DIFICULTADES DE APRENDIZAJE DE LA LECTOESCRITURA

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  1. INTRODUCCIÓN

La adquisición de la lectura y la escritura (al igual que otras características físicas y cognitivas) es muy variable entre los niños de un colegio, pues cada uno tiene su propio ritmo: hay niños que lo adquieren de manera más rápida y otros más lentamente, sin que esto sea indicativo de problemas; el tiempo y la experiencia igualarán estas adquisiciones. En cambio, hay un grupo de niños que progresan en estas habilidades mucho más despacio o no mejoran por una dificultad específica y es probable que presenten en el futuro dislexia y disgrafía. En estos casos, el tiempo únicamente aumenta la diferencia entre niños con y sin dificultades.

  1. ¿QUÉ ES PREDAL?

PREDAL es un programa para la prevención precoz de las dificultades específicas de aprendizaje de la lectura y la escritura basado en evidencia científica con el objetivo de disminuir el riesgo de presentar en el futuro dislexia y/o disgrafía o, en los casos más severos, paliar su gravedad. La evaluación temprana de los precursores del lenguaje escrito permite seleccionar los niños con riesgo (ya que la lectura y la escritura no se levanta sobre el vacío, sino que se construyen sobre otras habilidades que deben estar correctamente desarrolladas y que se alteran en estos niños con mayor riesgo); aquellos niños que muestran un mayor riesgo serán los que accedan al programa para trabajar de manera explícita y sistemática aquellas competencias que son precursoras del lenguaje escrito y que se encuentran afectadas, con actividades lúdicas.

  1. ¿A QUIÉN ESTÁ DESTINADO?

Está destinado principalmente al alumnado prelector de 4 a 6 años (los dos últimos cursos del segundo ciclo de Educación Infantil) en riesgo de presentar en el futuro dificultades específicas de aprendizaje del lenguaje escrito (ampliable a primer ciclo de Educación Primaria). A estas edades se produce un importante desarrollo de los principales precursores de la lectura y la escritura en la mayoría de los niños; por tanto, es el periodo para valorar si se producen retrasos o dificultades. El programa es ampliable a niños de 6-8 años (primer ciclo de Educación Primaria) que no estén aprendiendo la lectura y la escritura como es de esperar y tengan factores de riesgo de desarrollar dificultades.

  1. NIÑOS EN RIESGO

La gran mayoría de los niños que desarrollan estos trastornos presentan déficits en una serie de capacidades cognitivas relacionadas con el procesamiento fonológico y un alto porcentaje tiene antecedentes familiares de esta dificultades (son trastornos altamente genéticos). Estos predictores se pueden cuantificar.

Este riesgo se establece en un momento determinado del desarrollo del niño, pero no es un diagnóstico ni establece un pronóstico inmutable; aunque los antecedentes familiares y los genes no se pueden modificar, las habilidades cognitivas se pueden mejorar, disminuyendo el riesgo de presentar en el futuro dislexia y/o disgrafía.

Lógicamente, estos factores coinciden con las competencias cognitivas que se trabajan en el programa de prevención preDAL.

Dentro de las capacidades cognitivas, las que aumentan el riesgo de desarrollar este tipo de dificultades son déficits en:

  • Conciencia fonológica: es el conocimiento explícito de que el lenguaje está compuesto por unidades más pequeñas que se pueden manipular. Esta habilidad es necesaria para comprender y adquirir el principio alfabético (relación sistemática entre grafemas y fonemas, imprescindible para aprender a leer y a escribir). Parece ser uno de los déficits que causan los trastornos del lenguaje escrito. A los niños con riesgo les cuesta separar las sílabas y los fonemas de una palabra, quitar una sílaba, añadir un fonema, saber dónde acaban y terminan las palabras, etc.
  • Velocidad de denominación: esta capacidad se refiere a la velocidad de acceder al nombre de un estímulo visual, que es especialmente importante en la lectura (ya que esta requiere ver una letra o una palabra y acceder a su sonido). Parece que es el otro déficit que causa las dificultades en la lectura. Estos niños denominan de manera más lenta diferentes estímulos, como objetos, letras, números, colores, etc.

Estas son las dos dificultades que, por separado, pueden causar dificultades en el aprendizaje del lenguaje escrito (parecen ser los déficits nucleares de estos trastornos). Además se encuentran asociados a otras dificultades que interactúan con ellos y sirven para establecer el riesgo de este tipo de dificultades:

  • Memoria verbal a corto plazo: es la capacidad para retener y manipular información verbal durante un periodo de tiempo. Generalmente los niños con riesgo tienen una menor capacidad de memoria a corto plazo, lo que se evidencia cuando se les da varios recados y olvidan algunos, preguntan varias veces qué tienen que hacer, etc.
  • Aprendizaje de las letras: les cuesta aprenderse la asociación entre los grafemas y los fonemas; igualmente, les cuesta automatizar ese aprendizaje, es decir, acceder al sonido o a la grafía (en la lectura y la escritura, respectivamente) de manera rápida y automática.
  • Problemas de lenguaje: dentro de esta categoría se incluyen un menor vocabulario y dificultades para discriminar fonemas que suenan parecidos (por ejemplo, la ñ y la ll), pero no influyen los problemas específicos de pronunciación. Estas dificultades de discriminación fonológica afectan a la comprensión del principio alfabético y de la conciencia fonológica.
  1. INTERVENCIÓN

La intervención se centra en mejorar los precursores cognitivos que promueven un aprendizaje exitoso de la lectura y la escritura. Aunque estos precursores generalmente se desarrollan por la experiencia cotidiana, los niños que tienen dificultades necesitan una enseñanza explícita y sistemática de estas capacidades, aumentando su motivación por medio de actividades lúdicas en un ambiente de trabajo relajado.

Las capacidades que se trabajan de manera específica son las siguientes:

  • Conciencia fonológica: la intervención sigue el orden de desarrollo normal de esta habilidad, que evoluciona de la conciencia léxica a la silábica y, por último, fonética. Estas tareas consisten en distinguir y separar estas unidades (palabras, sílabas y fonemas), compararlas, añadirlas o quitarlas, sustituirlas, cambiar el orden, etc. Son tareas muy abstractas y difíciles para los niños con dificultades por lo que se ofrece apoyo visual y material manipulativo.
  • Aprendizaje de las letras: aunque generalmente el aprendizaje de las letras se centra en su nombre (a, be, ce, de, e, efe, etc.), el conocimiento realmente imprescindible para leer y escribir es su sonido; este programa se centra en enseñar este último. Debido a que la relación entre grafemas (letras escritas) y fonemas (sonido de las letras) es arbitrario, los niños con dificultades pueden tener problemas para memorizar esta relación arbitraria; por ello, se ofrecen claves para que esta asociación tenga algún sentido. Al igual que en la conciencia fonológica, se utiliza material manipulativo para facilitar estos aprendizajes abstractos y porque los métodos multisensoriales mejoran los aprendizajes.
  • Velocidad de denominación: aunque se trabaja la denominación rápida de múltiples estímulos visuales, este programa se centra en la rápida denominación del sonido de las letras una vez se han aprendido para automatizarlas y, de esta manera, se dejan los recursos libres para los procesos más complejos que requiere la lectura y la escritura.
  • Memoria de trabajo verbal: se trabajar por medio de tareas específicas de memoria verbal, aunque también se desarrolla indirectamente gracias a las actividades de conciencia fonológica.
  • Percepción del habla: se trabaja la discriminación de los sonidos más difíciles de discernir (aunque dependerá de las dificultades de los niños de cada grupo).
  • Vocabulario: se trabaja el vocabulariode manera indirecta continuamente a través de todas las tareas y juegos que se realizan.

Además de todas estas capacidades cognitivas lingüísticas, se trabaja concienzudamente para fomentar el gusto por la lectura y la escritura. Es muy importante que acumulen experiencias positivas con estas actividades para que aumente su motivación e interés por aprender; así, se aumenta el número de actividades de lectoescritura a las que se enfrenta el niño que, a su vez, mejora su ejecución en el lenguaje escrito. El círculo contrario también se puede producir y hay que evitarlo: si el niño tiene dificultades para leer y escribir, fracasará en este tipo de tareas y las evitará; al disminuir estas actividades, mejora menos y cada vez hay más diferencia entre lo que se espera y su ejecución real.

  1. IMPORTANCIA DE LA PREVENCIÓN PRECOZ

Actualmente no hay una cura una vez se ha desarrollado un trastorno de la lectura y/o la escritura, pero se pueden prevenir o paliar las terribles consecuencias de estos trastornos, permitiendo una adecuada trayectoria escolar de estos niños.

En niños prelectores (y hasta 2º de E. Primaria) no se puede establecer un diagnóstico, y establecer que tiene riesgo de padecerlo no es un pronóstico seguro de dislexia y/o disgrafía en el futuro. A pesar de ello, la investigación científica ha demostrado que la prevención precoz es superior a la intervención cuando hay dificultades por las siguientes razones:

  • La plasticidad del cerebro para aprender es mayor cuanto menor es el niño.
  • La prevención precoz estimula el desarrollo de los precursores en el momento evolutivo en el que progresa en niños sin dificultades y sobre los que luego se asientan los aprendizajes de la lectoescritura; es decir, con más ayuda permite una evolución esperable para la edad del niño y no se va retrasando en sus adquisiciones. En la intervención cuando ya hay dificultades el tiempo ha abierto una brecha entre lo que debería hacer por edad y lo que realmente hace; ese desfase se tiene que reducir, además de seguir avanzando en los objetivos curriculares que le corresponden por edad: se multiplica la carga de trabajo para el niño (y la familia).
  • Si no se interviene precozmente o de manera muy temprana cuando surgen las dificultades, se acumulan experiencias negativas que afectan a la motivación para leer y escribir. Esta aversión se traduce en menos actividades de lectura y escritura, aumentando en mayor medida la diferencia con lo esperable por edad.
  • La lectura y la escritura son habilidades instrumentales, es decir, son una herramienta para acceder a otras competencias. Por lo tanto, escolarmente las dificultades afectan a la adquisición de otras asignaturas (matemáticas, conocimiento del medio, etc.). Cuanto más se tarde se intervenga, mayores serán las lagunas.
  • Las dificultades alteran otras áreas de la vida del niño (y de su familia), como la emocional y la social.
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