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Conciencia fonológica: tipos de tareas

Esta entrada es continuación de: “Conciencia fonológica: definición y desarrollo”, en la que se dan las claves para graduar las tareas que se proponen.

A continuación se van a enumerar una serie de actividades para el desarrollo de la conciencia fonológica, pero no es un listado exhaustivo. Se trata de actividades para niños prelectores, pero también se pueden realizar con niños lectores, incluso utilizando el lenguaje escrito como soporte visual. Se recomienda que las actividades se hagan en un ambiente relajado, de manera lúdica, en las que niño y adulto realicen las actividades por turnos (no siempre el adulto pregunta y el niño contesta), utilizando temas y palabras de interés para el niño.

El primer nivel de conciencia fonológica que se adquiere en el desarrollo normal es la conciencia léxica, es decir, ser consciente de las palabras que hay en una oración o fragmento de lenguaje oral. Las consecuencias en la escritura que puede tener una dificultad en este primer nivel son los problemas para separar correctamente las palabras, con uniones y separaciones erróneas.

  • Contar palabras: se dice una frase y tiene que contar las palabras, dando palmadas, golpes en un tambor, poniendo gomets en un papel, etc. Por ejemplo, cuántas palabras tiene la frase: “Mi amigo Juan tiene un perro”.
  • Quitar, añadir o sustituir una palabra en una frase y en una posición determinada. Por ejemplo, quitar la tercera palabra de la frase anterior o añadir una palabra al final.
  • Decir oraciones con un número determinado de palabras. Por ejemplo, hacer una frase con cuatro palabras.
  • Formar una oración por turnos, diciendo cada persona una palabra (o dos).
  • Canciones en las que se van sustituyendo palabras por sonidos, onomatopeyas, etc. por ejemplo, la canción “El coche de mi jefe”.

Las actividades para la conciencia silábica y fonémica son muy parecidas entre sí, por lo que los ejemplos son para ambos niveles. Las dificultades de la conciencia silábica y fonémica impiden el adecuado desarrollo del principio alfabético, con amplias consecuencias en la lectura y la escritura. El principio alfabético es la comprensión y aprendizaje de la relación sistemática que hay entre grafemas y fonemas. Por ejemplo, siempre que hay una m se pronuncia de una determinada manera y cuando se oye ese sonido, se corresponde con la m. Por otro lado, cuando se lee una palabra con la letra c, su pronunciación depende de a qué letra acompañe, pero también es sistemático; igualmente, si se oye el sonido /k/, el grafema para escribirlo dependerá de la letra posterior.

Los ejercicios de conciencia fonémica son el nivel más difícil y la mayoría de ellos requieren que los niños hayan comenzado con el aprendizaje de lectura y escritura. No se debe iniciar el entrenamiento en conciencia fonémica hasta no tener completamente adquirida la conciencia fonológica.

En estas tareas es conveniente utilizar imágenes y objetos (o palabras en niños lectores), ya que son tareas que requieren mucha memoria de trabajo, es decir, mantener información en la conciencia y trabajar con ella. Este tipo de memoria es limitado (y en niños con dificultades o en riesgo suele ser algo menor) y no pueden resolver las tareas si se “quedan” sin memoria de trabajo; al tener la imagen, no necesitan mantener todo el tiempo la palabra en la memoria mientras trabajan con sus trocitos.

  • Contar o separar en sílabas o fonemas: ¿Cuántas sílabas tiene la palabra pecera? Deletrea la palabra gafas. Se pueden utilizar imágenes para que tengan presente qué palabra es. En las tareas con fonemas, es mejor utilizar el sonido de las letras y no el nombre (es poco intuitivo para los niños que la palabra gafas se deletree ge – a – efe – a – ese; es más comprensible para ellos “gggggg” – a – “ffffffff” – a – “sssssss”, sin que aparezcan otros sonidos que no forman parte de la palabra).
  • Comparar sílabas o fonemas: ¿empiezan por la misma sílaba caramelo y casa? ¿Terminan por la misma letra papel y león?
  • Añadir, quitar o sustituir sílabas o fonemas: ¿Qué nos queda si a la palabra mesilla se le quita “me”? ¿Qué queda si a la palabra sal le añadimos “a” al final? ¿Qué se forma si a maleta le cambiamos el primer trozo por “co”?
  • Invertir sílabas o fonemas: ¿Qué palabra se forma si ponemos al revés las sílabas de carro?
Conciencia fonológica: tipos de tareas

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